La pregunta que me hacen seguido es "¿debería estar en Meta o en Google?". Y casi siempre viene con alguna variante de "leí que Meta ya no funciona" o "un colega me dijo que Google es más caro pero más intencional". Todo eso puede ser verdad o mentira dependiendo de qué negocio tienes.
No hay una respuesta universal. Pero sí hay una forma correcta de pensar el problema.
La diferencia real: quién tiene la intención de compra
Google Ads captura demanda que ya existe. Alguien escribe "plomero urgente providencia" o "clínica dental santiago precios" y tu anuncio aparece ahí, justo cuando esa persona está buscando lo que tú vendes. La intención está declarada. Tú solo tienes que estar presente y ser relevante.
Meta Ads genera demanda. Nadie estaba buscando tu producto cuando lo vio en el feed. Estaban mirando fotos de sus amigos, o un reel, o el story de alguien. Tu anuncio los interrumpió. Si el creativo es bueno y el producto conecta, puede funcionar muy bien. Pero tienes que despertar ese interés desde cero.
Eso no hace a uno mejor que el otro. Hace que funcionen en situaciones distintas.
Cuándo Meta es suficiente (y Google no aporta mucho)
Si vendes algo que la gente no busca activamente en Google, Meta es donde tienes que estar.
Piensa en productos nuevos, nichos de lifestyle, moda independiente, accesorios de decoración, comida artesanal, cosméticos de nicho. Nadie escribe en Google "crema de cara con cactus orgánico chileno" porque no saben que ese producto existe. Pero si lo ven en Meta con buenas fotos y un copy que les habla directo, pueden comprar sin haber tenido la intención previa.
Un ejemplo concreto: un cliente que vende velas aromáticas con fragancias locales (madera de coihue, patagonia, ese tipo de cosas) probó Google Ads durante dos meses. El volumen de búsqueda era tan bajo que gastó $180.000 y consiguió 4 ventas. Con el mismo presupuesto en Meta, llegó a 31 ventas el primer mes. La demanda en Google simplemente no estaba.
Meta también funciona mejor cuando la decisión de compra es impulsiva o visual. Ropa, joyería, comida a domicilio, productos de belleza. El formato ayuda: puedes mostrar el producto en contexto, con personas reales, con un video de 15 segundos que explica la diferencia en vez de pedirle al usuario que se imagine cómo se vería.
Cuándo Google es la apuesta correcta (y Meta no llega)
Servicios con alta intención de búsqueda son territorio de Google. Plomero, cerrajero, abogado, dentista, electricista, psicólogo. Cuando alguien tiene una urgencia o una necesidad clara, va directo a buscarlo. No va a esperar que aparezca en su feed.
Si tienes una clínica dental en Ñuñoa y tu campaña de Google está bien armada, puedes aparecer exactamente cuando alguien escribe "dentista urgente ñuñoa". Ese clic puede costar $1.200 a $2.500 dependiendo de la competencia, pero la persona ya quiere agendar. Tu trabajo es convertir esa visita en una llamada o formulario.
En Meta, ese mismo dentista puede gastar meses intentando generar demanda para limpiezas o blanqueamiento, con resultados mediocres, porque el proceso de decisión en salud dental no funciona igual que comprar una polera.
Google también es mejor para búsquedas comparativas. Software B2B, servicios profesionales de mayor ticket, equipos industriales. Cuando alguien busca "mejor CRM para pyme Chile" está en modo investigación activa. Si tienes una buena landing page y el anuncio responde bien a esa búsqueda, tienes una oportunidad real.
Cuándo usar los dos juntos
Para ecommerce que ya tiene tracción, la combinación funciona bien y tiene una lógica clara.
Google captura a los que ya te conocen o ya saben lo que quieren: búsquedas de marca, búsquedas de producto específico, remarketing a quienes abandonaron el carrito. Meta trabaja la parte superior del funnel: llega a audiencias nuevas que no te conocen, construye reconocimiento de marca, y retargetea a visitantes del sitio con creativos más orientados a conversión.
El ciclo se ve así: Meta genera el primer contacto. Alguien ve tu anuncio, entra al sitio, no compra. Tres días después, Google lo captura cuando busca el producto. Dos semanas después, Meta lo retargetea con un descuento. Compra. Si solo tuvieras Google, te perderías el primer contacto. Si solo tuvieras Meta, perderías las búsquedas activas.
Para negocios con ciclos de compra más largos (inmobiliaria, educación, seguros, software de mayor precio), la combinación también tiene sentido pero con otro mix. Google puede capturar leads en momentos de alta intención y Meta puede nutrir a esos leads durante semanas con contenido educativo, casos de éxito y testimonios.
Si no estás seguro qué mix tiene sentido para tu negocio y presupuesto, es algo que podemos definir rápido con tu data actual. Escríbenos.
Cómo dividir el presupuesto según tu etapa
No hay una fórmula que sirva para todos, pero estos rangos orientativos son un punto de partida razonable según lo que vemos en las cuentas que manejamos en Chile.
Negocio nuevo o en validación (menos de $1.000.000 mensuales en ventas): pon el 80% en el canal que se alinea con tu tipo de negocio según lo que describí arriba. Si eres un servicio de alta intención, todo a Google. Si eres un producto de lifestyle sin búsqueda activa, todo a Meta. Con presupuesto limitado no puedes darte el lujo de aprender dos plataformas al mismo tiempo.
Negocio en crecimiento ($1.000.000 a $10.000.000 mensuales): acá ya tiene sentido probar el segundo canal, pero con foco. Si vienes de Meta, abre Google con un 20-30% del presupuesto para búsquedas de marca y remarketing. Si vienes de Google, testea Meta con creativos específicos para las audiencias que ya te compraron.
Ecommerce escalado (sobre $10.000.000 mensuales): la combinación es casi obligatoria. El split más común que vemos es 60/40 o 50/50, pero depende mucho del producto. Moda tiende a ser más Meta. Tecnología tiende a ser más Google.
El error más caro que veo seguido
Meter todo el presupuesto en Google porque "es más medible".
Google tiene atribución más directa. El click lleva a la venta y se puede trazar con más claridad. Meta tiene ventanas de atribución más largas, el impacto del view-through es difícil de medir, y la data se volvió más opaca después de iOS 14. Entonces hay clientes que deciden "mejor me quedo donde puedo ver los números bien".
El problema es que muchos negocios están en categorías donde Google simplemente no tiene el volumen. Gastan $800.000 al mes en Google Search con un presupuesto que apenas alcanza para cubrir un par de palabras clave competitivas, y se preguntan por qué el costo por adquisición está por las nubes. En esos casos, Meta con buenos creativos y una audiencia bien segmentada habría generado el triple de conversiones.
La medibilidad es importante, pero no puede ser el criterio que decide dónde vas a encontrar a tus clientes. El canal correcto es el que está donde están tus clientes cuando están listos para comprar, o donde puedes generar ese interés de manera rentable.
Si quieres profundizar en cómo evaluar un canal antes de invertir, en cómo elegir agencia de performance marketing en Chile hablo de las preguntas que tienes que hacer antes de tomar esa decisión. Y si el problema es que no sabes bien cómo estás atribuyendo las conversiones entre canales, el post sobre modelos de atribución en marketing digital te va a clarificar bastante eso.
Una pregunta más útil que "¿cuál es mejor?"
En vez de preguntarte cuál plataforma es superior en abstracto, pregúntate:
¿Mis clientes potenciales buscan activamente lo que vendo? Si la respuesta es sí, Google primero. Si no, Meta.
¿Tengo presupuesto y recursos para aprender dos plataformas al mismo tiempo? Si no, elige una y domínala antes de abrir la otra.
¿Mi producto necesita ser visto para ser deseado? Los productos que se venden con estética, con el contexto de cómo se usan, con la emoción que generan, funcionan mejor en Meta. Los que resuelven un problema declarado funcionan mejor en Google.
Esas tres preguntas te van a dar más claridad que cualquier artículo que te diga que una plataforma es objetivamente superior a la otra.
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